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domingo, 10 de abril de 2011

Thomas Robert Malthus (II)


Os pongo ahora mi trabajo terminado:

Thomas Robert Malthus fue un economista inglés (1766-1834), seguidor de las teorías liberales de Adam Smith. Su más famosa e influyente obra fue el Ensayo sobre el principio de la población, cuya primera edición data de 1798 y que se publicó anónimamente. Aparecieron seis ediciones posteriores, la última de 1826.

En esta obra Malthus sostiene que mientras que la población humana aumenta en proporción geométrica, los recursos alimenticios disponibles lo hacen en proporción aritmética. Para él, esto hace que sea inevitable la pobreza y que sea imposible lograr el bienestar general, pues el bienestar favorece el aumento de la población, y este aumento lleva de nuevo a desequilibrios entre recursos y población. (Ferrater Mora, 1979)


Según el propio Malthus: “Creo que puedo atreverme a enunciar dos postulados. Primero, que los alimentos son necesarios para la existencia del hombre. En segundo lugar, que la pasión entre los sexos es necesaria y permanecerá aproximadamente en su estado actual… Suponiendo, entonces, que se cumplen mis postulados, afirmo que el poder de la población es indefinidamente mayor que el de la tierra para producir bienes de subsistencia para el hombre. La población, cuando nada la frena, aumenta en una progresión geométrica. Los bienes de subsistencia sólo aumentan en una progresión aritmética. Una ligera familiaridad con los números pone de manifiesto la inmensidad del primer poder en comparación con el segundo”. (Malthus, 1798)

Malthus, en la primera edición de su obra, describió dos mecanismos destinados a contener la inmensa capacidad humana de reproducción: el freno positivo y el freno preventivo. El freno positivo consistía en el diezmo de la población a través de la guerra, el hambre, la peste, las plagas o las enfermedades. El freno preventivo se basaba en la restricción del crecimiento de la población mediante la prudencia y la previsión. En siguientes ediciones se repetía el mismo argumento con algunas modificaciones. (Barber, 1967)

Hay que hacer notar también que Malthus afirmaba que el ajuste del tamaño de la población se debía principalmente a los efectos de la natalidad, pero dio poca importancia a la relación entre el avance económico y la reducción de la mortalidad. No obstante, existen numerosas pruebas de que el considerable aumento de población de su época se debe en gran medida a la reducción de las tasas de mortalidad, no al incremento de la natalidad. (Barber, 1967)

Existen autores que advierten que Malthus no tuvo en consideración los avances tecnológicos que posibilitaron el aumento de la población. En efecto:

“Con las ventajas de una visión retrospectiva, es ahora evidente que Malthus subestimó considerablemente el ritmo del progreso tecnológico y su impacto. No es razonable exigirle que previera la revolución en la ciencia agrícola que, más adelante, había de alterar radicalmente la capacidad de una oferta limitada de tierra para alimentar poblaciones mucho mayores. Tampoco previó las mejoras en las técnicas de limitación de la fertilidad.  […] Es fácil señalar estos fallos siglo y medio después de que escribiera Malthus, pero en su tiempo no existía ninguna base para esperar confiadamente que la tecnología y el comercio pudieran producir tal transformación. No resultaba entonces inapropiado advertir que el género humano podía estar al borde del desastre”. (Barber, 1967)

Otros indican que las catástrofes (demográficas y ecológicas) sólo son evitables si lleva a cabo alguna forma de “neomaltusianismo”, en concreto una reducción voluntaria de población por medios anticonceptivos. (Ferrater Mora, 1979)

Las teorías sobre la población de Malthus ya estaban plenamente desarrolladas en 1589 gracias a Giovanni Botero, pero sus resultados pasaron inadvertidos dentro de la oleada poblacionista del siglo XVII. Malthus se limitó a repetir su descubrimiento, aunque adoptando ciertas leyes matemáticas para exponer sus teorías. (Schumpeter, 1954)

Otra de las aportaciones de Malthus a la teoría económica es el concepto de “rendimientos decrecientes”, concepto que desarrollaron casi simultáneamente otros tres autores: Ricardo, West y Torrens. (Barber, 1967)

Bibliografía consultada:
  • Barber, W. J. (1967): Historia del pensamiento económico, Alianza Universidad, Madrid
  • Ferrater Mora, J. (1991): Diccionario de filosofía, Círculo de Lectores, Barcelona
  • Schumpeter, J. A. (1994): Historia del análisis económico, Ariel Economía, Barcelona
  • Malthus, T. R. (2009): Primer ensayo sobre la población, Alianza Editorial, Madrid
  • Enciclopedia Universal Micronet (2000), Micronet S.A., San Sebastián de los Reyes
  • Página oficial de EUMED: http://www.eumed.net/ (consultada el 04/03/2011)




domingo, 20 de marzo de 2011

Thomas Robert Malthus

Empiezo poniendo la información sobre Malthus sacada de Eumed.


Economista burgués reaccionario, fundador de la economía política vulgar en Inglaterra, sacerdote; por su origen, pertenecía a la clase terrateniente y fue un ideólogo de la clase feudal. Sus obras principales son “Ensayo sobre la ley de la población” (1789) y “Principios de economía política” (1817). 
Con miras a la defensa de las clases dominantes, ante todo de los señores feudales, Malthus intentó explicar la desigualdad económica, la miseria y la pobreza de las masas trabajadoras bajo el capitalismo recurriendo a las leyes “naturales”, a las leyes “eternas” de la naturaleza. Afirmaba que la población se duplica cada 25 años, es decir, crece en progresión geométrica, mientras que los medios de subsistencia en el mejor de los casos aumentan en progresión aritmética. 



Apoyaba su tesis sobre el aumento de la población presentando el ejemplo de los Estados Unidos y haciendo por completo caso omiso de la inmigración; en lo tocante al crecimiento de la producción de los medios de subsistencia aducía como ejemplo el de los atrasados países coloniales. 
De su examen infería Malthus la conclusión de que la miseria y la penosa situación de los trabajadores son una consecuencia de la superpoblación absoluta, es decir, se deben a que los hombres se reproducen más rápidamente que el ritmo en que aumenta la cantidad de medios de subsistencia. A su entender, los principales medios de evitar la falta de concordancia entre el crecimiento de la población y el de los medios de subsistencia son las enfermedades epidémicas, el hambre, las guerras, la renuncia al matrimonio y la limitación de la natalidad. Por el influjo de Malthus, se suprimieron en Inglaterra los exiguos subsidios que se concedían a los pobres y se organizaron “casas de trabajadores”.
En su teoría de la realización, Malthus intentaba justificar la existencia de la clase de los terratenientes sosteniendo que la ganancia se debe a que los precios de las mercancías superan al valor de las mismas; de ello sacaba la conclusión de que se requiere un tipo especial de división del trabajo, de suerte que el capitalista debe ocuparse de la producción y de la acumulación, mientras que el derroche de la riqueza ha de ser cosa de la aristocracia terrateniente, de las personas que reciben asignaciones del Estado, de la Iglesia, etc. 
Las concepciones de Malthus, sobre todo las relativas a la población, algo modificadas, se han difundido ampliamente entre los economistas burgueses, defensores del capitalismo. Los malthusianos modernos utilizan las ideas pseudocientíficas de Malthus para defender la “teoría” racial, para justificar la permanente desocupación masiva, para exaltar las guerras y las medidas del capital monopolista contra el movimiento obrero y contra la lucha de liberación nacional de los pueblos oprimidos por el imperialismo. 
Los clásicos del marxismo-leninismo han sometido a una crítica demoledora las concepciones maltusianas. Han demostrado que en la sociedad humana no existe una ley “eterna” y extrahistórica de la población, que a cada modo de producción le son inherentes leyes de población propias, y que la existencia de una superpoblación relativa (pero no absoluta) bajo el capitalismo es una consecuencia de la ley general de la acumulación capitalista. 
Como pone de manifiesto la experiencia de la construcción del socialismo en varios países, el desarrollo de las fuerzas productivas, el progreso científico y técnico permiten asegurar la existencia acomodada de la población del globo terráqueo y su incremento. Y si en el mundo capitalista las masas trabajadoras sufren duras privaciones, la culpa de ello recae por entero en el régimen capitalista.